La ONU rompe el silencio: acusa a Israel de «exterminio» en Cisjordania y advierte de una «limpieza étnica» en curso

La ONU rompe el silencio: acusa a Israel de «exterminio» en Cisjordania y advierte de una «limpieza étnica» en curso

Por Cecilia Remis

La Comisión Internacional Independiente de Investigación del Consejo de Derechos Humanos concluye que las operaciones militares y la violencia de los colonos responden a una política sistemática para desplazar a la población palestina. Guterres denuncia un entorno «cada vez más coercitivo» y Türk califica de «punitivas» las últimas medidas en Hebrón

La ONU ha dejado de medir sus palabras. Un año después de concluir que en Gaza se estaba cometiendo un genocidio, la Comisión Internacional Independiente de Investigación del Consejo de Derechos Humanos ha dado un paso más y ha acusado formalmente a Israel de cometer crímenes de lesa humanidad —incluido el exterminio— contra la población palestina de Cisjordania. El informe, publicado este pasado lunes, no solo documenta la escalada de violencia en el territorio ocupado, sino que la enmarca dentro de una estrategia deliberada de desplazamiento forzoso y expansión territorial. La diplomacia internacional, hasta ahora tibia en sus condenas, queda retratada ante una contradicción cada vez más difícil de sostener.

Una escalada sin precedentes

Los números, por sí solos, dibujan la magnitud del cambio. Entre 2008 y octubre de 2023, seis palestinos murieron en ataques aéreos israelíes en Cisjordania. Después, en menos de tres años, perdieron la vida 254. Para la Comisión —creada en 2021 por el Consejo de Derechos Humanos para investigar las violaciones en el territorio palestino ocupado—, esta escalada militar no es un efecto colateral de la guerra en Gaza, sino la punta del iceberg de una política destinada a expulsar a los palestinos de sus tierras.

El organismo acusa a Israel de cometer en Cisjordania crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad, entre ellos exterminio, persecución, tortura, violación y otras formas de violencia sexual. Considera que las operaciones militares y los ataques reiterados de los colonos constituyen una política sistemática de violencia y desplazamiento forzoso contra la población civil palestina.

«Los asesinatos y las lesiones infligidas deliberadamente a civiles palestinos, así como la destrucción de sus viviendas en Cisjordania, junto con la persistente negativa de Israel a asumir su responsabilidad, forman parte de una estrategia más amplia destinada a exterminar y desplazar a los palestinos e imponerles unas condiciones de vida insoportables», declaró Srinivasan Muralidhar, presidente de la Comisión.

Protestas de palestinos contra la violencia de los colonos

Los niños y la violencia sexual, objetivos de una estrategia

El informe pone el foco en dos grupos especialmente castigados. Por un lado, los niños: la Comisión acusa a las fuerzas israelíes de matar deliberadamente a menores e infligirles graves lesiones físicas y traumas psicológicos, actos que califica de persecución por motivos de edad. Por otro, las violencias sexuales —incluidas violaciones y agresiones contra la capacidad reproductiva—, que formarían parte de una estrategia destinada a «someter, desestabilizar y desplazar» a la población palestina.

Los investigadores van más allá de la simple tolerancia hacia la violencia de los colonos: sostienen que las autoridades israelíes pretendían integrar esos actos en las operaciones militares, como parte de un ataque coordinado contra la población palestina.

El mayor desplazamiento desde 1967

Las consecuencias territoriales son igualmente contundentes. Desde enero de 2025, las operaciones militares israelíes han provocado el mayor desplazamiento de población palestina en Cisjordania desde la guerra de 1967. En agosto de 2026, 34.176 personas seguían desplazadas, según la Comisión.

El pasado viernes, una operación israelí en Hebrón provocó el desplazamiento forzoso de más de 2.000 palestinos, según el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos. En una declaración publicada este lunes, Volker Türk denunció la demolición de viviendas y comercios durante la operación, así como el cierre de varios barrios que dejó a numerosos residentes confinados en sus hogares. Türk calificó estas medidas de «punitivas» y destinadas a infundir miedo, y recordó que «los castigos colectivos constituyen una grave violación del derecho internacional».

Una barrera de seguridad delimita una zona residencial en Cisjordania. © Adobe Stock/Voddol

Guterres: «La amenaza de una limpieza étnica se hace cada vez más patente»

La operación en Hebrón refuerza las preocupaciones expresadas ese mismo lunes por António Guterres. Durante una visita a El Cairo, el Secretario General de la ONU denunció la expansión de los asentamientos israelíes, las expulsiones constantes y el aumento de las agresiones contra familias palestinas, periodistas y diplomáticos.

«Estamos asistiendo a la creación de un entorno cada vez más coercitivo, en el que la amenaza de una limpieza étnica se hace cada vez más patente», advirtió Guterres, quien reiteró que no será posible alcanzar una paz duradera sin reconocer el derecho del pueblo palestino a la libre determinación.

Para la Comisión, esta evolución se inscribe en una continuidad histórica que se remonta a la guerra de 1947-1948: la voluntad de Israel de ampliar su territorio y, al mismo tiempo, reducir la presencia palestina constituye, a su juicio, uno de los factores fundamentales del conflicto.

Gaza: el alto el fuego no basta

Un año después de concluir, bajo la presidencia de la jurista sudafricana Navi Pillay —galardonada con el Premio Nobel de la Paz de 2026—, que Israel estaba cometiendo un genocidio en Gaza, la Comisión mantiene sus acusaciones. Según este órgano independiente, las fuerzas israelíes siguen cometiendo actos genocidas pese al alto el fuego de octubre de 2025. La ampliación del control territorial israelí expone especialmente a los civiles que se acercan o cruzan la denominada «línea amarilla», una frontera de facto dentro del enclave palestino que delimita las posiciones militares israelíes.
Ni sentencia ni silencio: un informe con peso jurídico

Las comisiones de investigación independientes no son órganos judiciales y sus conclusiones no constituyen una sentencia. No obstante, podrían contribuir a futuras actuaciones judiciales internacionales. La Comisión reclama el fin inmediato de la ocupación israelí, el desmantelamiento de los asentamientos y la devolución de las tierras confiscadas, de conformidad con la opinión consultiva emitida en julio de 2024 por la Corte Internacional de Justicia (CIJ).

El informe tampoco exime de críticas a la Autoridad Palestina, a la que acusa de reprimir las voces disidentes y de no investigar adecuadamente los actos de violencia cometidos por sus fuerzas de seguridad. Es un recordatorio de que este trabajo periodístico no simplifica: documenta las violaciones de derechos humanos vengan de donde vengan, sin convertir la denuncia en un relato de buenos y malos.

Las conclusiones de los investigadores ponen de relieve una contradicción cada vez mayor entre la diplomacia internacional —que sigue defendiendo la solución de dos Estados— y las transformaciones impuestas sobre el terreno, que amenazan cada día más con hacerla inviable. La ONU, esta vez, no ha guardado silencio.

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