La nueva normalidad en el Himalaya: deshielo, muerte y la cuenta atrás para adaptarse

La nueva normalidad en el Himalaya: deshielo, muerte y la cuenta atrás para adaptarse

Por Luz Micelio*

La avalancha de hielo y roca deja más de 600 muertos y más de 3.000 desaparecidos en la frontera entre Nepal y China, mientras los científicos advierten de que el cambio climático ha convertido estas catástrofes en un riesgo creciente e impredecible.

La montaña se desmoronó un miércoles a las 8:37 de la mañana. El derrumbe de una ladera en lo alto del Himalaya, tan violento que los sismógrafos lo registraron como un terremoto de magnitud 5,2, desencadenó una cascada de hielo, rocas y agua que ha dejado una estela de devastación y muerte. Con más de 600 fallecidos y 3.000 desaparecidos, la tragedia no es un evento aislado, sino la evidencia brutal de una realidad que los científicos llevan años advirtiendo: las inundaciones mortales se están convirtiendo en la nueva normalidad en el techo del mundo.

La montaña que se salta los pasos intermedios

El mecanismo de esta catástrofe ha sorprendido incluso a los expertos que estudian la región. Según los análisis iniciales, no se trató de una inundación provocada por el desbordamiento repentino de un lago glaciar, el fenómeno más estudiado en la zona. En este caso, el lecho rocoso que sostenía un glaciar cedió, provocando que una masa de hielo y roca cayera unos 1.200 metros sobre el afluente Lhende Khola.

«Esta vez se saltó el paso intermedio», ha explicado Dipesh Chapagain, un investigador climático nepalí de la Universidad de las Naciones Unidas. La avalancha generó un torrente de lodo que arrasó el valle del río Bhotekoshi, una de las principales rutas comerciales entre Nepal y China. En una estación de monitoreo, el nivel del agua se disparó nueve metros en apenas media hora. Para los científicos, el origen exacto es relevante, pero para las comunidades río abajo, el resultado es aterradoramente similar: una ola gigante de destrucción que llega sin previo aviso.

Un fenómeno cinco veces más frecuente

La tragedia no es un accidente. Es la consecuencia de un cambio profundo y acelerado en el ecosistema del Himalaya, donde el calentamiento global está derritiendo los glaciares y descongelando el permafrost, desestabilizando laderas que antes se mantenían unidas por el hielo. El calentamiento es especialmente acusado en altitudes superiores a los 4.000 metros, donde se ha duplicado la tasa de pérdida de hielo desde el año 2000.

Una investigación reciente del programa Global Mountain Safeguard (GLOMOS) analizó casi 500 inundaciones por desbordamiento de lagos glaciares desde los primeros registros hasta 2024. La conclusión es escalofriante: estos fenómenos se han vuelto aproximadamente cinco veces más frecuentes desde 1950, pasando de una media de siete por década a 34 .

La peligrosa convergencia: más gente en el valle

Pero el peligro no procede únicamente de las montañas. La geografía humana está cambiando también, creando una combinación letal. Tradicionalmente, las familias nepalíes construían sus viviendas en las partes altas de las laderas para protegerse de las crecidas de los ríos. Sin embargo, el desarrollo económico y el agotamiento de las fuentes de agua en las zonas elevadas han llevado a una migración masiva hacia los valles fluviales.

Hoy, en esos corredores se concentran carreteras, hoteles, centrales hidroeléctricas y negocios, justo por donde discurren los torrentes de agua y escombros que bajan de las montañas. El valle del Bhote Koshi-Trishuli, escenario del desastre, es un ejemplo perfecto de esta peligrosa convergencia que expone a millones de personas a un riesgo cada vez más difícil de predecir y, en algunos casos, más destructivo.

El desafío de la adaptación: un futuro que ya es presente

Para Chapagain, la catástrofe del miércoles ha dejado al descubierto una debilidad fundamental: el escaso tiempo de advertencia. Las autoridades locales se enteraron de la tragedia cuando el torrente ya se aproximaba a la frontera y las alertas se transmitieron a través de mensajes de texto y redes sociales con cuentagotas. La urgencia, sostiene, es implementar sistemas de monitoreo continuo con satélites y estaciones meteorológicas, y mejorar la cooperación transfronteriza entre China, Nepal y los países río abajo para compartir información en tiempo real.

El problema es que incluso si las emisiones de gases de efecto invernadero se redujeran drásticamente hoy, los glaciares del Himalaya, considerados el «tercer polo» del planeta, continuarían perdiendo masa durante décadas debido al calentamiento ya incorporado al sistema climático. La humanidad aún puede influir en cuánto hielo se perderá finalmente, pero tiene mucho menos control sobre lo que ocurrirá en el futuro inmediato.

Por eso, para los científicos y para las millones de personas que viven a la sombra del Himalaya, la adaptación ya no puede entenderse como una preparación para un futuro lejano. Para ellos, ese futuro llegó el miércoles pasado, con una avalancha de hielo y barro. La cuenta atrás para actuar es ahora.

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