La lucha antifranquista del teatro independiente
Por Demetrio E. Brisset*
Casi olvidados activistas que intervinieron en la descomposición social de la dictadura de Franco fueron los grupos independientes de teatro. Unos Encuentros sobre el Teatro Independiente y su legado durante el franquismo organizados por el Ministerio de Cultura en Madrid a lo largo del pasado noviembre recordaron la importancia en la lucha cultural y política de unos doscientos grupos de entusiastas jóvenes organizados en cooperativas autogestionadas y asamblearias con igualdad salarial, que utilizaban el teatro como arma de lucha antifranquista. Con argumentos de denuncia y la creación colectiva de montajes escenográficos donde la imaginación suplía la falta de recursos, buscaron nuevos públicos fuera del circuito de las salas comerciales, en locales de barrios y pueblos donde podían representar un par de días sus combativos montajes que esquivaban la censura, arriesgando la prohibición, multas y hasta la cárcel.
Herederos de la Barraca de García Lorca y las Misiones Pedagógicas de la II República, eliminadas por los militares sublevados; su raíz cercana eran los grupos de Teatro Universitario que desde los 50 funcionaron como único estrado permitido para divulgar ideas distintas a las impuestas por el nacional-catolicismo dominante. A finales de los 60 surgieron los primeros grupos al margen de la universidad, independientes y estables; como Los Goliardos, Tábano, Bululú, T.E.I. y Els Joglars, que aplicaron el colectivismo y derrocharon esfuerzo y voluntarismo en sus giras en furgonetas por el todo el país para ir consolidando una alternativa crítica al teatro convencional.
En 1970 el corrosivo musical Castañuela 70 del grupo Tábano y la banda Las madres del cordero tuvo tan sorprendente éxito que el régimen se alarmó, con ataques fascistas al local y la prohibición del espectáculo, que tuvo que emigrar. A lo largo de esta década triunfaron muchos montajes escénicos críticos, siendo tambien muchas las prohibiciones por sobrepasar el límite tolerado. Así, el teatro independiente se convirtió en estandarte de la oposición cultural y popular antifranquista.
Una exposición fotográfica sobre esta etapa dorada organizada por el CDAEM complementa tales Encuentros, reviviendo la labor de 32 grupos teatrales procedentes de 10 de las actuales autonomías. El autor, Demetrio-Enrique Brisset, como reportero gráfico colaboraba con estos grupos fotografiándoles en los ensayos, elaborando un estilo personal basado en primerísimos planos deformados con gran angular y mucho contraste.








‘Últimos días de soledad de Robinson Crusoe’, por Tábano, 1974 (c) Demetrio E. Brisset
Abierta hasta el 7 de febrero 2026,
de Martes a Domingo, 17:45-19:00 horas (entrada libre),
en el Teatro de la Abadía,
c/Fernández de los Ríos 42 , Madrid.
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