La desigual lucha aporta características románticas a la Revolución
Por Daniel Alberto Chiarenza
9 de marzo de 1916: Pancho Villa ataca a Columbus –Nuevo México-, es decir territorio anexado (robado) por los Estados Unidos.
Estalló la guerra en Europa (1914). Se produjo la apertura del Canal de Panamá (15 de agosto de 1914). El rol de Estados Unidos se mostraba más hegemónico que nunca. En el puerto de Veracruz, en ese 1914, se había tenido la evidencia de los designios imperiales del demócrata Woodrow Wilson. El 21 de abril (1914) el puerto sufre un nuevo e injustificado ataque por parte de Estados Unidos.
En 1915 se enfrentaron dos bloques en el seno de la “Revolución Mexicana”. Por un lado, Zapata y Villa; y por otro, Álvaro Obregón y Venustiano Carranza (el reformista gobernador de Coahuila) –quien sería designado jefe del Ejército Constitucional en la Convención de Teoloyucán-; el último tándem obtuvo el inmediato apoyo de los estadounidenses. Las batallas de Celaya y Aguascalientes dieron el control de México a los carrancistas.

Doroteo Arango, que se hizo célebre como Pancho Villa, no pudo resistir y acompañado de algunos batalladores se retiró al Norte. Emiliano Zapata –quien continuó siempre enarbolando su pendón agrarista- hizo otro tanto, retirándose a su Morelos natal. Allí, teniendo un estricto control del terreno, continuará haciendo guerra de guerrillas.
Mientras tanto el gobierno “constitucionalista” comienza su propaganda agrarista, para no quedarse a la retaguardia en las propuestas de verdadero cambio, que formulaban Zapata y Villa.
Villa reconstruyó su ejército en Chihuahua, pero los carrancistas, valiéndose de artimañas pactadas con los yanquis, lo derrotaron en Agua Prieta. El caudillo sabía que tendría que luchar en dos frentes –el específicamente mexicano y el estadounidense- y se decidió por la ejecución de todos los “gringos” que caían en su poder. Dos jefes villistas detienen a un tren de pasajeros en Ciudad Juárez y fusilan a quince estadounidenses. El gobierno de Washington, sin argumentos que lo favorezca, protesta por el hecho.
A Columbus –que queda a sólo 4,8 km al norte de la frontera con México- la apodaban «La ciudad de los arcos» debido a las decenas de arcos de metal (antes de madera) que atravesaban la calle principal. Los arcos iluminaban la calzada y daban energía a los tranvías. Los arcos se arruinaron y los remplazaron por postes de luz en 1914.

El 25 de marzo de 1913, una catastrófica inundación devastó el vecindario de East Franklinton, Columbus, Ohio –Ahora encuadrado como un Estado más de Estados Unidos con la denominación de Nuevo México, además dando muestra de una falta de originalidad a las que nos tienen acostumbrados esos “niños grandotes”, sin gracia, que se hacen llamar “americanos”-. Provocó más de noventa víctimas mortales y dejó sin hogar a cientos de residentes de la orilla oeste. Para prevenir futuras inundaciones, el Cuerpo de Ingenieros del Ejército recomendó ensanchar el río Scioto (término indígena que significa “ciervo”) en el centro de la ciudad, construir nuevos puentes y una pared de retención a lo largo de sus orillas. Tras la Primera Guerra Mundial, la situación económica propició un auge en la construcción.
El 9 de marzo de 1916 el remanente de la División Norte de Pancho Villa asalta al pueblo y al destacamento militar “estadounidense” de Columbus (unos de los tantos latrocinios yanquis en el siglo XIX al territorio soberano de México); el resultado de la osada incursión fue la muerte de entre 18 y 37 soldados y civiles estadounidenses. Carranza propone a Washington llegar a un convenio, pero la “invasión” de Villa será la excusa que le permitió al general de brigada John J. Pershing realizar una expedición punitiva en territorio mexicano, pero contra Villa, al que no pudo capturar. A la protesta de México, Estados Unidos contesta que la acción es contra Pancho Villa y no contra la nación mexicana.
La Federación de Sindicatos Obreros del Distrito Federal convoca a un Congreso en Veracruz, constituyéndose la Confederación de Trabajadores de la Región Mexicana.
El ejército de Villa se desarticuló totalmente, quedando convertido en un grupúsculo dedicado a actividades de bandidaje que asolará la campaña durante cinco años. No dejará de aportar esta desigual lucha características románticas, que más tarde inclusive, les significarán muchos dólares a los yanquis al convertirlos en varios éxitos cinematográficos.
Ya Carranza era dueño del poder.
“América Latina invade los Estados Unidos.
Llueve hacia arriba. La gallina muerde al zorro y la libre fusila al cazador. Por primera y única vez en la historia, soldados mexicanos invaden los Estados Unidos.
Con la descuajaringada tropa que le queda, quinientos hombres de los muchos miles que tenía, Pancho Villa atraviesa la frontera y gritando ¡Viva México! asalta a balazos la ciudad de Columbus”.
Eduardo Galeano, El siglo del viento (3); Memoria del Fuego.
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