El genocidio se ha convertido en la forma última de tortura del pueblo palestino

El genocidio se ha convertido en la forma última de tortura del pueblo palestino

Un barrio residencial en Gaza en ruinas. © WFP/Maxime Le Lijour

Por Cecilia Remis*

Francesca Albanese ha presentado ante el Consejo de Derechos Humanos un informe que documenta el uso generalizado y sistemático de tortura en centros de detención israelíes y como parte de un entorno de destrucción colectiva en Gaza y Cisjordania

La relatora especial de Naciones Unidas sobre la situación de los derechos humanos en los territorios palestinos ocupados, Francesca Albanese, presentó el pasado lunes un informe ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, en el que concluye que Israel ha institucionalizado la tortura como un elemento estructural del genocidio y el apartheid colonial contra el pueblo palestino.

El documento, titulado “Tortura y genocidio”, documenta cómo desde el 7 de octubre de 2023, Israel ha sometido a los palestinos a un régimen sistemático de tortura que abarca tanto la violencia en centros de detención como la imposición de un “entorno tortuoso” en toda la Palestina ocupada, mediante desplazamientos forzados, asedio, hambruna, asesinatos masivos y la destrucción de infraestructuras vitales.

“La tortura no es violencia incidental. Es la arquitectura del colonialismo de asentamiento, construida sobre la base de la deshumanización y mantenida por una política de crueldad y tortura colectiva”, señala el informe.

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Detenciones y abusos sistemáticos

Según el texto, más de 18.500 palestinos han sido arrestados desde octubre de 2023, incluidos más de 1500 niños. Al menos 9245 permanecen en centros de detención israelíes, donde se documentan prácticas como palizas, violaciones, inanición, desnudez forzada, privación de atención médica y uso de perros, descargas eléctricas y aislamiento prolongado. Otros 4000 permanecen desaparecidos.

Albanese destacó que estos abusos están coordinados por altos funcionarios israelíes, entre ellos el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, quien promovió una “revolución penitenciaria” que institucionalizó la degradación de los detenidos palestinos.

Durante la presentación en Ginebra, la relatora leyó uno de los testimonios recogidos:

“Nos soltaron otra vez a los perros policía, dejando que nos desgarraran la carne. Uno de los perros atacó a un compañero detenido y empezó a morderle los genitales. Se desangró en mis brazos. Un médico protegido tras una reja lo examinó desde lejos y dijo: Tírenlo fuera”.

Genocidio como tortura colectiva

Más allá de los centros de detención, el informe subraya que las condiciones de vida impuestas por Israel en Gaza y Cisjordania constituyen un acto de tortura colectiva. La destrucción masiva de viviendas, el bloqueo de ayuda humanitaria, el asesinato de personal médico y la campaña de desplazamiento forzado forman parte de una estrategia deliberada para infligir sufrimiento físico y mental a largo plazo.

“Cuando la tortura se utiliza sistemáticamente contra una población ‘como tal’, es tanto un medio de dominación como una prueba de la intención genocida”, afirmó Albanese.

Y añadió: “Los testimonios que muchos otros y yo estamos recopilando no son solo historias trágicas de sufrimiento. Son pruebas de crímenes atroces dirigidos contra la totalidad del pueblo palestino en todo el territorio palestino ocupado, a través de una serie de conductas delictivas. Por lo tanto, llego a la conclusión de que el genocidio se ha convertido en la forma definitiva de tortura, colectiva y generacional”.

Llamado a la acción internacional

El informe insta a Israel a cesar de inmediato todas las formas de tortura y maltrato, y a permitir el acceso de organismos internacionales a los centros de detención. Asimismo, Albanese exhorta a los Estados a activar mecanismos de jurisdicción universal y a la Fiscalía de la Corte Penal Internacional a investigar y emitir órdenes de arresto contra altos funcionarios israelíes, incluidos Ben-Gvir, Bezalel Smotrich e Israel Katz, por su presunta responsabilidad en crímenes de lesa humanidad y genocidio.

“La forma en que ustedes respondan a esta abominación pondrá a prueba nuestra responsabilidad jurídica y moral colectiva. El derecho internacional es inequívoco. La tortura está absolutamente prohibida en todas las circunstancias, al igual que el genocidio”, aseveró Albanese ante el Consejo.

El informe concluye con una advertencia: “Cada demora agrava un daño irreversible y afianza un sistema de crueldad que el derecho internacional y las Naciones Unidas están diseñados para prevenir, detener y castigar”.

* Con información de Noticias ONU.

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