Colombia. Contra la amnesia…memoria: las periodistas que se atrevieron en medio del conflicto armado
Por Fabiola Calvo
Ahí están ellas, las periodistas que buscaron la noticia, denunciaron, publicaron o no alcanzaron a hacerlo porque las amenazaron, las amedrantaron, acabaron con su reputación…y sí, las obligaron a abandonar su pasión por contar historias o… no están porque alguien dio la orden.
Cuánto silencio, amnesia, corrupción, impunidad, indiferencia, sin embargo, la vida sigue en un país llamado Colombia sembrado de enemigos y no críticos y opositores, de rabia e intolerancia frente a tantas muertes de civiles que cumplen su misión, su compromiso o simplemente su oficio o vida profesional.
En este obituario encontramos el nombre de Mariam Ruiz Castañeda, directora de la emisora Ondas del Darién, asesinada en abril de 1987 en Turbo, Antioquia, mientras investigaba sobre escuadrones de la muerte en Urabá.
Así mismo se encuentra Marta Luz López, gerente de la sede de El Espectador en Medellín, asesinada en esta ciudad en 1989 por Narcotraficantes
También Silvia Margarita Duzán Saénz mientras realizaba un documental para la BBC de Londres en el que visibilizaba una propuesta de paz de la Asociación de Campesinos del Carare, fue asesinada el 26 de febrero de 1990 en Cimitarra, Santander junto con tres campesinos. Esta masacre sigue en la impunidad.
Diana Turbay, en su búsqueda de una entrevista con el cura español del Ejército de Liberación Nacional (ELN) para la revista que dirigía, Hoy por Hoy, fue secuestrada por el narcotraficante Pablo Escobar. Después de varios meses muere en un operativo de rescate un 25 de enero 1991.
Amparo Jiménez Pallares, asesinada en 1998 en Valledupar por denunciar a paramilitares que sometieron a situación de desplazamiento a decenas de familias, hechos que había dado a conocer desde su corresponsalía para el noticiero Q:A:P, uno de los de mayor audiencia en ese entonces, y En Vivo. ¿Quiénes fueron los autores intelectuales?
Jineth Bedoya Lima sobrevivió a tortura, secuestro y violencia sexual el 25 de mayo de 2.000 mientras cumplía con su trabajo de investigación periodística. Su dignidad, tenacidad, constancia y logros del movimiento feminista, le dieron la fortaleza y paciencia hasta que la Corte Interamericana de Derechos Humanos dictara una sentencia a su favor.
María Elena Salinas Gallego periodista de varias emisoras de radio y profesora fue asesinada el día 5 de marzo de 2000 en San Carlos Antioquia, presuntamente por guerrilla.
Elizabeth Obando Murcia voceadora del periódico El Nuevo Día asesinada en 1 de julio de 2002 por miembros del Frente 21 de las FARC en la vía que conduce a Roncesvalles, Tolima.
Todos estos nombres aparecen en el informe de La Comisión de la Verdad “La palabra y el silencio” y algunos detalles corresponden a investigación propia.
En un periodo más reciente otras periodistas perdieron su vida mientras investigaban sobre corrupción, narcotráfico, conflicto armado o el entramado de las anteriores con el frágil Estado. ¿Quién dio la orden?
Flor Alba Núñez, periodista de La Preferida Radio Stereo en Pitalito, Huila, asesinada el 10 de septiembre de 2015.
María Efigenia Vásquez Astudillo comunicadora de la radio Renacer Kokonuko indígena radial, asesinada en Puracé, Cauca durante el desalojo de un predio, Ocurrió el 8 de octubre de 2017.
Dilia Contreras directora de la plataforma digital La bocina Col, asesinada el 28 de agosto de 2022 en Fundación, Magdalena, cuando regresaba de cubrir fiestas patronales.
Otras mujeres periodistas han sido amenazadas, las han denigrado al mejor estilo medieval y del Tribunal de la Santa Inquisición, sobre todo en regiones, según pude concluir en una investigación (inédita) que realicé para Alma Mater en 2010. En una de las entrevistas una colega de un pueblo de la Costa Atlántico relató como salió en un camión entre papas y dejó la profesión, otras siguieron el mismo camino y otras marcharon al exilio.
¿Cuál es el impacto diferenciado cuando se amenaza, difama, comete violencia sexual o asesina a una mujer periodista? “Calladitas se ven mejor”, demostrar que el espacio público no es lugar para mujeres, deben estar en casa o el espacio privado, que su cuerpo no les pertenece y esto se reafirma cuando hay estigmatización porque ellas deben ser castas, puras y sin derecho a decidir. Silencian la diversidad y privan del derecho de la libertad de información.
Somos hijas e hijos de una cultura androcéntrica y habitantes de un país con profundas raíces feudales cuyas consecuencias recaen sobre las mujeres. Entonces ¿quiénes son los culpables? Los que dan la orden, los que disparan y los que no hacen nada, culpables las instituciones que no investigan, los que no cuentan la historia con sus aristas, culpable la sociedad que no actúa ni exige a sus gobiernos y Estado.
Según el Centro Nacional de Memoria Histórica, en Colombia han sido asesinados 258 periodistas desde 1958 hasta el 2021 en el marco del conflicto armado. Por su parte la Fundación para la Libertad de Prensa (Flip) presenta un registro de 169 periodistas asesinados entre 1977 y 2025.
¡Lo siento! Los 9 de febrero no me digan Feliz día del periodista porque no es feliz y a las mujeres tampoco se nos incluye en el enunciado. Sería Día del y la periodista y si no suena bonito, no es por la sonoridad es la exclusión.
¿Que lo que no se nombra no existe? ¡Falso! Lo que no se nombra es como que no existiera porque existir existimos.
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