A fondo: Sudán, el conflicto en datos

A fondo: Sudán, el conflicto en datos

Por Grupo ‘La Grieta’

El enfrentamiento principal ocurre entre las Fuerzas Armadas de Sudán (SAF), lideradas por el general Abdel Fattah al-Burhan (presidente de facto del país), y las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF), un grupo paramilitar comandado por el general Mohamed Hamdan Dagalo, alias «Hemedti».

Minicronología

• Caída del dictador (2019): El dictador Omar al-Bashir fue derrocado tras protestas masivas. El ejército (SAF) y los paramilitares (RSF) se unieron para deponerlo.
• Golpe de Estado (2021): Tras un breve intento de gobierno de transición compartido con civiles, Al-Burhan y Hemedti dieron un golpe de Estado conjunto para retener el poder militar.
• La ruptura (2023): La comunidad internacional presionó para devolver el poder a los civiles. El plan exigía integrar a los paramilitares de la RSF dentro del ejército nacional. Los dos generales no se pusieron de acuerdo sobre quién mandaría a quién ni en cuánto tiempo se haría la integración (el ejército quería 2 años; la RSF pedía 10 años). La tensión acumulada estalló en combates abiertos.

La guerra

• Fuerzas Armadas de Sudán (SAF): Es el ejército regular del Estado. Controla la aviación y tiene mayor armamento pesado. Su bastión principal se trasladó a Puerto Sudán.
• Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF): Es una fuerza paramilitar masiva que evolucionó a partir de las milicias Yanyauid (acusadas de crímenes de lesa humanidad en Darfur en los años 2000). Son muy ágiles en combate urbano y controlan gran parte de la capital (Jartum) y de la región de Darfur.

Consecuencias Humanitarias

El conflicto ha provocado una de las peores crisis humanitarias del mundo debido a los siguientes factores:
• Crisis de desplazados: 14 millones de personas han huido de sus hogares, convirtiendo a Sudán en la mayor crisis de desplazamiento interno del planeta. Cientos de miles han escapado a países vecinos como Chad, Egipto y Sudán del Sur.
• Hambruna extrema: Los bloqueos de ayuda humanitaria y la destrucción de campos agrícolas han dejado a más de la mitad de la población en inseguridad alimentaria severa. El dinero que se desvía a armamento ha destruido la capacidad productiva del país. Más del 61% de la población total sufre de inseguridad alimentaria aguda y ya se han emitido declaraciones formales de hambruna severa en varias provincias. Los requerimientos de ayuda humanitaria de la ONU para mitigar esta crisis superan los 4.000 millones de dólares al año, la comunidad internacional apenas logra financiar un 40% de los fondos necesarios para comida y medicina, en claro contraste con los millones que fluyen hacia el tráfico de armas.
• Violencia étnica: Los combates en la región de Darfur han reavivado tensiones étnicas del pasado, con denuncias internacionales de limpieza étnica y abusos masivos contra comunidades no árabes por parte de la RSF.

Proxy war

Ninguno de los dos bandos ha logrado una victoria decisiva. A pesar de los múltiples intentos de alto el fuego mediado por países extranjeros, los combates continúan activos.
Ambas facciones cuentan con un fuerte apoyo internacional y regional. El conflicto en Sudán se ha convertido en una guerra subsidiaria (proxy war), donde potencias extranjeras suministran armamento pesado y drones avanzados a ambos bandos para asegurar el control del oro, tierras agrícolas y el acceso estratégico al Mar Rojo.

Apoyos a las Fuerzas Armadas de Sudán (SAF)
El ejército regular, liderado por el general Al-Burhan, se proyecta como el gobierno «legítimo» del Estado frente a la comunidad internacional. Sus principales aliados son:
• Egipto: Es el aliado más cercano y directo de las SAF. El gobierno egipcio ve con profunda preocupación la inestabilidad en su frontera sur y prefiere un Estado controlado por un ejército convencional y centralizado antes que por un grupo paramilitar. Ha proporcionado apoyo logístico, entrenamiento y drones de combate.
• Irán y Turquía: Han suministrado a las SAF drones armados avanzados (como los modelos iraníes Mohajer-6) y municiones de alta precisión. Este flujo de tecnología militar ha transformado el conflicto en una «guerra de drones» letal en territorio sudanés.
• Arabia Saudita: Aunque mantiene una postura formal de mediador, el reino saudí tiene un alineamiento histórico de seguridad con el ejército nacional sudanés, buscando contener la excesiva influencia de otros rivales del Golfo en la cuenca del Mar Rojo.

Apoyos a las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF)
El grupo paramilitar comandado por «Hemedti» posee inmensos recursos financieros gracias al control de minas de oro y a sus redes de mercenarios, lo que les ha facilitado importantes alianzas estratégicas:
• Emiratos Árabes Unidos (EAU): Diversas investigaciones y reportes internacionales señalan a los EAU como el principal sostén logístico y financiero de las RSF. El flujo constante de armamento, combustible y tecnología bélica se canaliza clandestinamente a través de redes terrestres que cruzan por Chad, Libia y la República Centroafricana. A cambio, los EAU aseguran rutas prioritarias para el contrabando de oro sudanés y controlan extensas zonas agrícolas cultivables.
• El Grupo Wagner / Redes de Rusia: Durante las fases previas y las etapas iniciales de la guerra, el grupo mercenario ruso Wagner proporcionó entrenamiento de combate y misiles antiaéreos portátiles (MANPADS) a las RSF.
El caso particular de Rusia: Juego a dos bandas. Rusia ha mantenido una postura pragmática y ambivalente en Sudán:
– Por un lado, sus redes de seguridad ligadas al Kremlin operaron de cerca con las RSF para explotar ilegalmente minas de oro.
– Por otro lado, Rusia ha negociado formalmente con el gobierno oficial de las SAF un acuerdo histórico para establecer una base naval rusa en Puerto Sudán, lo que le daría al Kremlin acceso permanente y estratégico a las aguas del Mar Rojo.

Fuerzas de Apoyo Rápido-RSF

La postura (o impostura) de EEUU, la Unión Europea y la ONU
• Estados Unidos y la Unión Europea: Han adoptado una postura de sancionar a líderes de ambos bandos por crímenes de guerra y violaciones a los derechos humanos. Lideran esfuerzos diplomáticos (como el mecanismo Quad junto a Arabia Saudita, EAU y Egipto) para intentar forzar conversaciones de paz y ceses al fuego, aunque hasta el momento sin éxito decisivo.
• Naciones Unidas (ONU): Condena sistemáticamente el flujo ilegal de armas exteriores que alimenta la catástrofe humanitaria y exige el cese inmediato de los bombardeos con drones sobre poblaciones civiles.

Armas para la guerra

No existen cifras públicas transparentes de los presupuestos de defensa de las SAF (ejército regular) ni de las RSF (paramilitares), pero los flujos de dinero y recursos se miden a través de economías de contrabando y asistencia exterior:
• La economía del oro: Las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) financian su maquinaria bélica mediante el control de las minas de oro en Darfur. Se calcula que el contrabando de oro sudanés, desviado en su mayoría hacia mercados internacionales a través de redes en el Golfo, genera miles de millones de dólares anuales en ingresos líquidos que se convierten directamente en armas de última tecnología, vehículos blindados ligeros y sofisticados drones de asalto.
• Financiación exterior y ayuda militar: El grueso del armamento sofisticado no se «compra» con presupuestos estatales transparentes, sino que llega en forma de suministros directos por parte de los aliados. El ejército formal de Sudán recibe de forma regular tecnología y municiones de alta gama de países como Irán y Turquía, mientras que reportes del Panel de Expertos de la ONU siguen denunciando rutas clandestinas de suministro de armas extranjeras a las RSF.

El negocio, el lucro

Los países que más ganan con la guerra de Sudán no lo hacen necesariamente solo por la venta de armas convencional, sino a través de la explotación de sus recursos naturales, el contrabando y el control geopolítico. Esta economía de guerra permite a varios actores extranjeros sacar provecho del conflicto:

Emiratos Árabes Unidos (EAU)
Es el actor internacional considerado el mayor beneficiario económico y logístico del conflicto.
• El negocio del oro: Los paramilitares de la RSF controlan las principales minas de oro del país. Este oro se contrabandea masivamente hacia Dubái, donde es refinado e introducido en el mercado legal global, generando ganancias multimillonarias.
• Control agrícola: A cambio del apoyo armamentístico, corporaciones emiratíes aseguran derechos de explotación sobre decenas de miles de hectáreas de tierras fértiles sudanesas para garantizar su propia seguridad alimentaria.

Turquía e  Irán
Ambas naciones han encontrado en el ejército regular sudanés un cliente preferencial para su industria de defensa.
• Mercado de drones: Venden tecnología militar avanzada, municiones y drones de combate (como los Mohajer-6 iraníes y sistemas turcos), utilizando el conflicto como un escaparate para probar y comercializar su armamento en el continente africano.

Países Vecinos (Rutas de Contrabando)
Naciones fronterizas como Chad, Uganda, Libia o la República Centroafricana albergan redes corruptas, facciones militares locales y empresas fantasma que cobran enormes comisiones y peajes. Se lucran permitiendo que sus territorios sean corredores logísticos para el tráfico ilegal de combustible, armas y la salida de materias primas valiosas como el oro o la goma arábiga

Las rutas del oro sudanés ¡Todos a Dubai!

El viaje del oro de Sudán desde las minas en conflicto hasta el mercado internacional es un proceso sofisticado de contrabando, lavado y redes transnacionales. Entre el 50% y el 70% del oro sudanés es sacado del país de forma ilegal, utilizando principalmente dos grandes métodos según la facción que lo controle:

1. La Ruta Paramilitar (RSF): El circuito del contrabando
Las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) de «Hemedti» controlan los ricos yacimientos del centro y sur de Sudán. Su red opera así:
• Extracción e intercambio local: El oro es extraído por mineros artesanales bajo el control de las RSF o en sus propias minas. El grupo lo compra a cambio de efectivo, combustible o protección.
• Puntos de acopio fronterizos: Los cargamentos se concentran en zonas controladas del oeste del país (como la región de Darfur) y en la frontera con Chad, la República Centroafricana y Libia.
• Vuelos clandestinos y transporte terrestre: Desde aeropuertos controlados por aliados en esos países vecinos, el oro se embarca en aviones privados o vuelos comerciales camuflados. Tradicionalmente, el destino final directo ha sido Dubái (Emiratos Árabes Unidos).

Mapa de las minas de oro de Sudán… La pista de la guerra: Sudán produce 60 Tm/año de oro y es el tercer mayor productor de toda África. Un tercio va a parar a los EAU.

2. La Ruta del Ejército (SAF): El desvío institucional
El ejército regular de las SAF controla la mayoría de las minas del noreste. Aunque gestionan canales «oficiales», la guerra ha reconfigurado sus vías debido a las tensiones geopolíticas:
• El salto a Egipto: Datos bancarios e investigaciones internacionales de 2026 confirman que, tras la ruptura diplomática entre el ejército sudanés y los EAU, el flujo oficial hacia Dubái colapsó. El ejército comenzó a desviar masivamente sus exportaciones hacia Egipto, multiplicando por veinte las ventas a este país vecino.
• Triangulación: Gran parte del oro enviado a Egipto vuelve a ser vendido o reexportado, terminando finalmente en los mismos mercados globales, pero con un origen «lavado».

3. El blanqueo en el mercado internacional (Dubái y refinerías)
Una vez que el oro llega a centros de comercio global como Dubái, pasa por un proceso de «legalización»:
• Pérdida de trazabilidad: El oro llega en bruto o en barras fundidas artesanalmente sin certificados claros de origen. Al ingresar a zonas francas o mercados locales, se mezcla con oro de otros países africanos.
• Refinado legal: Las refinerías locales funden de nuevo el metal y le otorgan un sello de pureza comercial estándar. En este punto, el oro «de sangre» de Sudán se vuelve indistinguible del oro legal.
• Distribución global: Ya limpio, se vende a bancos internacionales, joyerías y fabricantes de tecnología en Europa, Asia y Norteamérica como oro completamente legal.

Las familias que huyeron de El Fasher, en Darfur del Norte, buscan refugio en un campamento para personas desplazadas. © UNICEF/Mohammed Jamal

Cifras de Víctimas (Muertos y Heridos)

El registro oficial se considera un subregistro masivo debido a que miles de personas mueren en sus casas por falta de atención médica, desnutrición o sepultadas tras bombardeos.
• Número de Muertos: Las estimaciones varían ampliamente según la fuente. Los reportes internacionales sitúan la horquilla de fallecidos entre los 30.000 y más de 150.000 muertos desde que inició el conflicto.
• Número de Heridos: Aunque no existe una base de datos centralizada y unificada por el colapso hospitalario, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que el número de heridos supera ampliamente los 100.000 a 150.000 civiles, colapsando el sistema sanitario donde más del 37% de los centros médicos están completamente inoperativos.
• La letalidad de los drones: Se ha documentado que el uso masivo de drones se ha convertido en la principal causa de muerte civil en la guerra. Tan solo en las primeras tres semanas de octubre de 2026, los ataques con drones ejecutados por ambos bandos mataron a más de 306 civiles.

De cierre

La guerra en Sudán no es solo una disputa interna entre dos generales, sino un negocio transnacional altamente lucrativo. Sudán está atrapado en un bucle donde sus propias riquezas financian su destrucción, y donde las fronteras internacionales sirven para lavar el dinero, pero se cierran para la ayuda humanitaria.

Fuentes:
• “War economy” sustains conflict, UN report warns
• Civil war in Sudan: External actors profiting from the war
• Qué países están haciendo negocio con la guerra de Sudán
• Fueling Sudan’s War Economy
• Gold and the war in Sudan
• How Sudan’s gold mines are funding war despite EU sanctions
• From Khartoum to Dubai: The Hidden Flows of Sudan’s Gold
• Understanding changing gold exports
• The Structure of the Sudan Gold Market
• Sudan humanitarian crisis continues amid widespread violence
• El conflicto en Sudán es una guerra contra la población civil
• Sudan military spending in 2025
• Sudan’s Catastrophic Civil War Enters Fourth Yea

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