Los «5 de Ulm», de izquierda a derecha: Daniel Tatlow-Devally, Zo Hailu, Crow Tricks, Vi Kovarbasic y Leandra Rollo.
Por Agencia LQS*
El Centro Social La Cheli de Madrid, acogió el pasado 2 de julio un acto de solidaridad con los «Cinco de Ulm», organizado conjuntamente por Samidoun – Red de Solidaridad con las Presas y los Presos Palestinos, Acampada por Palestina y La Cheli. Alli estuvo nuestra reportera Turón Valle grabando el acto, os dejamos el video junto a la crónica realizada por la Red de Solidaridad con los Prisioneros Palestinos de Samidoun…
Madrid reafirma su solidaridad con los Ulm 5 y denuncia la criminalización del movimiento internacional de apoyo a Palestina Por Samidoun
Mientras los gobiernos europeos continúan proporcionando cobertura política, económica y militar al Estado israelí, quienes intentan impedir esa complicidad son perseguidos, encarcelados y llevados ante los tribunales. El caso de los Cinco de Ulm constituye uno de los ejemplos más claros de esta ofensiva contra el movimiento internacional de solidaridad con Palestina y fue el eje del acto celebrado el pasado 2 de julio en Madrid, organizado por Samidoun – Red de Solidaridad con las Presas y los Presos Palestinos, Acampada por Palestina y el Centro Social La Cheli.
El Centro Social La Cheli acogió el pasado 2 de julio un acto de solidaridad con los Cinco de Ulm, organizado conjuntamente por Samidoun – Red de Solidaridad con las Presas y los Presos Palestinos, Acampada por Palestina y La Cheli. El encuentro reunió a un numeroso público, muy por encima de las previsiones iniciales, para denunciar la persecución política contra cinco activistas encarcelados en Alemania por una acción dirigida contra la empresa armamentística Elbit Systems, así como para analizar la responsabilidad de Alemania y de Europa en el sostenimiento del genocidio contra el pueblo palestino y la creciente criminalización de la solidaridad internacional con Palestina.
El acto contó con las intervenciones de Jaldía Abubakra, en representación de Samidoun; la periodista Roser Garí Pérez, que sigue el caso desde Alemania; el abogado Mathes Breuer, miembro del equipo de defensa de los Cinco de Ulm; y familiares de las personas encarceladas, que compartieron un emotivo testimonio sobre las condiciones de detención y la firmeza con la que los cinco activistas afrontan el proceso judicial.
Europa y su responsabilidad histórica en la colonización de Palestina
En su intervención, Jaldía Abubakra situó el caso de los Cinco de Ulm dentro de un contexto histórico mucho más amplio, recordando que la responsabilidad europea respecto a Palestina no comenzó con la creación del Estado de Israel en 1948, sino muchas décadas antes.
Explicó cómo las potencias coloniales europeas prepararon el terreno para la colonización de Palestina a través de sus consulados, de expediciones cartográficas y arqueológicas y de proyectos destinados a conocer en detalle el territorio palestino y facilitar posteriormente su ocupación.
El Palestine Exploration Fund, impulsado por el Imperio británico, fue presentado como uno de los ejemplos más claros de esa estrategia. Bajo la apariencia de investigaciones científicas y arqueológicas, se elaboraron mapas, se identificaron recursos hídricos y se recopiló información estratégica que más tarde resultaría fundamental para el desarrollo del proyecto colonial sionista. Del mismo modo, se recordó el papel desempeñado por el Imperio ruso en el establecimiento de infraestructuras para la inmigración colonial y por el Imperio alemán mediante las colonias templarias establecidas en Palestina.
En este sentido, Abubakra subrayó que Europa no fue una simple espectadora de la colonización de Palestina, sino uno de sus principales arquitectos, una responsabilidad histórica que, lejos de haber desaparecido, continúa hoy bajo nuevas formas.
Los ‘5 de Ulm’ vistos detrás de una pantalla de vidrio durante su juicio en el complejo penitenciario de Stammheim cerca de Stuttgart, Alemania, el 27 de abril de 2026. Foto: Ignacio Rosaslanda.
De la responsabilidad histórica a la complicidad actual
La intervención estableció un paralelismo entre aquel proceso colonial y la situación actual.
Si hace más de un siglo Europa contribuía a preparar la colonización mediante la cartografía, la planificación y la expansión colonial, hoy esa responsabilidad se expresa mediante el suministro de armas, combustible, cooperación militar, apoyo diplomático y protección política al Estado de Israel mientras continúa el genocidio contra el pueblo palestino.
En este contexto se recordó que las medidas cautelares dictadas por la Corte Internacional de Justicia obligan a todos los Estados a prevenir el genocidio y a abstenerse de cualquier forma de complicidad.
Frente a ese marco jurídico, Abubakra planteó una pregunta que atravesó toda la intervención:
«¿Quién debería sentarse realmente en el banquillo? ¿Cinco personas que intentaron impedir que continuara una maquinaria de guerra o quienes siguen proporcionando armas, combustible y apoyo político al genocidio?»
Desde esa perspectiva, defendió que el caso de los Cinco de Ulm representa una consecuencia directa del incumplimiento del Derecho Internacional por parte de los gobiernos europeos.
“Europa preparó la colonización de Palestina. Hoy protege su continuidad.”
La española Leandra Rollo, saluda tras la mampara de cristal, durante el juicio a los «5 de Ulm», 27 de abril de 2026. Foto: Ignacio Rosaslanda
Alemania, la industria armamentística y la represión de la solidaridad
La periodista Roser Garí Pérez profundizó en el papel desempeñado por Alemania como uno de los principales apoyos europeos al Estado de Israel.
Explicó cómo numerosas empresas alemanas participan en la producción y suministro de material militar destinado al ejército israelí y recordó que el Gobierno alemán continúa respaldando política y diplomáticamente a Israel incluso después de las resoluciones de la Corte Internacional de Justicia y de las órdenes de arresto emitidas por la Corte Penal Internacional.
Roser describió también el creciente clima represivo que viven quienes muestran solidaridad con Palestina en Alemania.
Manifestaciones prohibidas, detenciones masivas, investigaciones por publicaciones en redes sociales, procedimientos judiciales por el uso de consignas como «Del río al mar, Palestina será libre», amenazas de retirada de la nacionalidad alemana a residentes palestinos y una utilización cada vez más amplia del aparato judicial para intimidar al movimiento de solidaridad forman parte, explicó, de una estrategia destinada a aislar políticamente la causa palestina.
Según señaló, el juicio contra los Cinco de Ulm constituye un precedente especialmente grave, ya que la acusación de «organización criminal» no pretende únicamente condenar a cinco personas concretas, sino abrir la puerta a la criminalización de todo el movimiento de solidaridad con Palestina.
Un juicio excepcional para criminalizar la solidaridad
El abogado Mathes Breuer, integrante del equipo de defensa, explicó detalladamente la situación procesal de los cinco activistas.
Los acusados afrontan cargos por daños materiales, allanamiento de morada, utilización de símbolos prohibidos y, especialmente, por presunta pertenencia a una organización criminal, acusación que podría elevar considerablemente las penas solicitadas por la Fiscalía.
Breuer denunció las graves irregularidades que rodean el proceso judicial.
Los cinco activistas comparecen en el tribunal encerrados en una jaula de cristal, una medida absolutamente desproporcionada que dificulta la comunicación confidencial con sus abogados y busca transmitir ante la opinión pública la imagen de personas especialmente peligrosas.
Asimismo, criticó que mientras la Fiscalía dedica enormes recursos a perseguir a quienes intentaron impedir el suministro de armamento, las autoridades alemanas siguen sin investigar adecuadamente la posible responsabilidad de empresas e instituciones en la complicidad con el genocidio cometido contra el pueblo palestino.
La voz de las familias
Uno de los momentos más emotivos de la jornada llegó con la intervención de los familiares de los Cinco de Ulm.
Compartieron las duras condiciones de prisión preventiva que soportan los activistas: aislamiento, comunicaciones sometidas a vigilancia, acceso muy limitado a llamadas telefónicas y libros, temperaturas extremas en las celdas, deficiente atención médica y fuertes restricciones durante las visitas.
Denunciaron igualmente el impacto psicológico que supone permanecer durante meses privados de libertad mientras continúan recibiendo noticias del genocidio que se desarrolla en Gaza.
Lejos de expresar arrepentimiento, las familias transmitieron un mensaje de firmeza y dignidad.
Recordaron que las acciones llevadas a cabo por los cinco activistas nacieron de la convicción de que no podían permanecer impasibles mientras continuaba el suministro de armas destinadas a destruir Gaza y afirmaron sentirse profundamente orgullosas de su compromiso con la justicia y con el pueblo palestino.
La solidaridad no puede convertirse en un delito
El acto concluyó con un llamamiento a reforzar la solidaridad internacional y a seguir denunciando la complicidad de los gobiernos europeos con el genocidio.
Las distintas intervenciones coincidieron en señalar que el caso de los Cinco de Ulm trasciende ampliamente a cinco personas concretas.
Representa un intento de convertir la solidaridad con Palestina en un delito y de enviar un mensaje de intimidación a todas aquellas personas y organizaciones que trabajan por el fin de la ocupación, el apartheid y el colonialismo.
Frente a esa estrategia, las organizaciones convocantes reafirmaron su compromiso de seguir defendiendo a las personas represaliadas por apoyar a Palestina y recordaron que la historia no suele recordar a quienes guardaron silencio ante las grandes injusticias, sino a quienes tuvieron el valor de actuar para detenerlas.
El caso de los Cinco de Ulm trasciende ampliamente a cinco personas acusadas en Alemania. Se ha convertido en un símbolo de la ofensiva que diferentes gobiernos europeos están desarrollando contra el movimiento internacional de solidaridad con Palestina. Mientras continúan el suministro de armas, la cooperación militar y la impunidad del Estado israelí, quienes intentan impedir esa complicidad son perseguidos, encarcelados y criminalizados. El acto celebrado en Madrid reafirmó el compromiso de seguir organizando la solidaridad internacional y defendiendo a quienes, como los Cinco de Ulm, han decidido asumir riesgos personales para enfrentarse a la maquinaria del genocidio.
La solidaridad organizada frente a la criminalización
El caso de los Cinco de Ulm trasciende ampliamente la situación procesal de cinco activistas encarcelados en Alemania.
Forma parte de una ofensiva política cada vez más amplia contra el movimiento internacional de solidaridad con Palestina, cuyo objetivo es aislar al pueblo palestino y disuadir a quienes denuncian la complicidad de los gobiernos occidentales con el genocidio, la ocupación y el colonialismo.
Sin embargo, la historia demuestra que ningún movimiento de liberación ha sido derrotado porque aumentara la represión contra quienes lo apoyaban.
Al contrario.
Cada intento de criminalizar la solidaridad ha contribuido a ampliar el compromiso de nuevas personas y organizaciones.
La solidaridad internacional adopta muchas formas.
La ejercen quienes informan, quienes organizan movilizaciones, quienes sostienen campañas de boicot, quienes defienden jurídicamente a las personas represaliadas, quienes acompañan a las familias de las personas presas y también quienes, como los Cinco de Ulm, deciden asumir riesgos personales para intentar impedir que continúe la maquinaria de guerra.
Todas esas formas de compromiso son necesarias.
No porque sustituyan la resistencia del pueblo palestino.
Sino porque la fortalecen.
El pueblo palestino lleva más de un siglo resistiendo al colonialismo, la ocupación y el apartheid.
La responsabilidad del movimiento internacional no es hablar en su nombre, sino romper el aislamiento que los gobiernos occidentales intentan imponerle y actuar allí donde nuestros propios Estados son cómplices de los crímenes cometidos contra Palestina.
Desde Samidoun seguiremos defendiendo a las presas y los presos palestinos, denunciando la complicidad de los gobiernos europeos y fortaleciendo un movimiento internacional de solidaridad capaz de enfrentarse al colonialismo, al apartheid y al genocidio hasta la liberación de Palestina, del río al mar.
Al finalizar el acto se anunció una nueva convocatoria internacional, que tendrá lugar el 11 de julio, a las 19:00 horas, en la parroquia de San Carlos Borromeo (Madrid), con la participación de jóvenes de distintos países que compartirán sus iniciativas de apoyo a Palestina y llamarán a fortalecer la movilización internacional frente a la criminalización de la solidaridad.