Richard: otro crimen fascista bajo la alfombra de la democracia
Por Iñaki Alrui*
Lo contrario del olvido
no es la memoria,
sino la verdad.
Juan Gelman
El próximo jueves 21 de mayo se cumplen 31 años del asesinato de Ricardo Rodríguez “Richard”, vecino de Alcorcón, a manos de un grupo de neonazis. Aquella madrugada de 1995, en Costa Polvoranca, un polígono de Alcorcón donde se daban cita miles de jóvenes cada fin de semana, varios nazis que pertenecían a la Sección Cubos de Bases Autónomas, y algunos de ellos a los Ultras Sur, agredieron a “Richard”, de veinte años, asestándole finalmente una puñalada mortal en el corazón. Un amigo de la víctima recibió también una puñalada en la nalga. Otros tres jóvenes sufrieron lesiones por parte de los neonazis cuando socorrían al joven moribundo.
Ricardo Rodríguez fue atacado cuando se encontraba con tres amigos en plena calle, concretamente frente al pub La Puta Calle, un local al que acudían jóvenes de estética punk. Los agresores procedían del bar Don Quijote de la Mancha (Donqui), situado a unos pocos metros, un local «bacalaero» al que acudían nazis de manera habitual. Los supervivientes, con heridas leves, relataron que los cabezas rapadas neonazis se ensañaron con el fallecido porque les había «mirado mal».

Durante la agresión los neonazis no sólo emplearon navajas y cadenas, sino también una pistola de aire comprimido. Según los testigos, apretaron dos veces el gatillo.
El juzgado dio por sentado que se trataba de una pelea entre tribus urbanas, siguiendo la teoría de la policía que, vergonzosamente, defendía la narrativa de ‘los dos extremos’ para hacer creer a la población que se trata de peleas entre bandas rivales, blanqueando la realidad existente de bandas organizadas de extrema derecha. Un relato que reducía el tema a simples “problemas de violencia urbana juvenil”, evitando así abordar la ideología de los perpetradores, verdadera causa del crimen.
Pasados 31 años, el relato dominante ha servido para invisibilizar la violencia fascista en nuestra alabada democracia, la realidad es que los grupos y movimientos de extrema derecha nunca han dejado de existir y actuar violentamente en todo el estado español, asociados a un sustantivo: IMPUNIDAD.
La respuesta judicial siguió los pasos de los típicos juicios de crímenes fascistas de la transición: de los siete neonazis acusados, solo dos fueron condenados: José Cristóbal Castejón, alias «El Mallorquín», recibió 23 años de prisión pero cumplió entre cinco y seis antes de salir en libertad; y Alberto Villar Benito, «El Chema», fue condenado a 18 meses por golpear a Richard con la culata de una pistola cuando ya agonizaba, y no llegó a entrar en prisión. Los otros cinco fueron absueltos por «falta de pruebas». En ningún momento se abordó la ideología de los perpetradores, todo se trató como problemas de violencia juvenil urbana.
“Richard” sigue vivo entre familiares, vecinos y amigos 31 años después. Este jueves 21 su recuerdo volverá a sonar con fuerza en Alcorcón, donde arrancará una manifestación de homenaje y recuerdo. La memoria es cosa de futuro.

* Miembro de la Asamblea de Redacción de LQSomos.
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