Patricio Guzmán, el documentalista chileno que filmó la memoria de Chile

Patricio Guzmán, el documentalista chileno que filmó la memoria de Chile

Por Cecilia Remis

Considerado uno de los cineastas documentales más influyentes de América Latina, dedicó toda su obra a rescatar la historia de su país, desde la Unidad Popular hasta el estallido social

El documentalista chileno Patricio Guzmán falleció el pasado martes, 15 de septiembre, de madrugada en un hospital de París a los 85 años. Según confirmó la Academia de Cine de Chile, la causa fue un paro cardiorrespiratorio. Guzmán arrastraba problemas de salud desde hacía tres años.

Nacido en Santiago en 1941, Guzmán está considerado una de las figuras fundamentales del documental latinoamericano. El Ministerio de las Culturas de Chile lamentó su muerte en un comunicado: «Lamentamos profundamente el fallecimiento de Patricio Guzmán, Premio Nacional de Artes y de la Representación Audiovisual 2023, figura fundamental de nuestro cine y nuestra cultura».

De El primer año a La batalla de Chile

La trayectoria de Guzmán arrancó a comienzos de los setenta. En 1972 estrenó su primer largometraje, El primer año, sobre los inicios del gobierno de Salvador Allende. El filme llamó la atención del cineasta francés Chris Marker, que no solo compró los derechos de distribución en Francia, sino que años después facilitaría a Guzmán el material fílmico necesario para rodar La batalla de Chile.

El 11 de septiembre de 1973, cuando se produjo el golpe militar, Guzmán estaba rodando en las calles. Fue detenido y recluido dos semanas en el Estadio Nacional de Santiago, donde llegó a temer por su vida. Tras ser liberado, se exilió y sacó clandestinamente el material rodado. En la sala de montaje del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) completó la que sería su obra cumbre: la trilogía La batalla de Chile, formada por La insurrección de la burguesía (1975), El golpe de Estado (1976) y El poder popular (1979).

La trilogía, rodada en blanco y negro, reconstruye con una inmediatez excepcional el auge y la caída de la Unidad Popular y el estallido del golpe de Pinochet. Está considerada el documental latinoamericano de mayor difusión, exhibido en más de 35 países. El pasado 11 de septiembre, coincidiendo con el 53 aniversario del golpe, la plataforma MUBI la estrenó en toda América Latina.

Hay un detalle amargo en esta historia: el camarógrafo Jorge Müller, que participó en el rodaje de La batalla de Chile, fue secuestrado después por la DINA, la policía secreta de Pinochet, y sigue figurando entre los más de 1.200 detenidos desaparecidos de Chile.

El exilio y el giro poético

Ya en Francia, Guzmán siguió trabajando sobre la historia y la memoria de Chile. En 1997, Chile, la memoria obstinada volvió a buscar a los entrevistados de La batalla de Chile; en 2001 rodó El caso Pinochet y en 2004 Salvador Allende, sobre el legado del presidente derrocado.

En sus últimos años protagonizó una transformación estilística con la llamada «trilogía de la geografía y la memoria». Nostalgia de la luz (2010) cruzó el trabajo de los astrónomos del desierto de Atacama con la búsqueda, en ese mismo desierto, de los restos de los detenidos desaparecidos por la dictadura. La película, de una narrativa profundamente poética, ganó el Premio del Cine Europeo al mejor documental.

El botón de nácar (2015) desplazó la mirada a la costa patagónica y, a partir de un pequeño botón hallado en el mar, hiló el genocidio de los pueblos originarios con el destino de los presos políticos arrojados al océano. El filme le valió el Oso de Plata al mejor guion en la Berlinale. La cordillera de los sueños (2019) obtuvo en Cannes el Ojo de Oro al mejor documental.

Rodaje de «La cordillera de los sueños»

Guzmán resumía así su manera de entender el oficio: «Un país sin documental es como una familia sin álbum de fotos». Y añadía: «Hay que filmar la sociedad y sus problemas sociales, políticos e ideológicos, pero desde la mirada de un poeta. Si no lo haces con sentido cinematográfico, lo que sale es un panfleto o una película que se olvida pronto».

Su último trabajo fue Mi país imaginario (2022), sobre las protestas sociales de 2019 en Chile y el posterior proceso constituyente. En sus últimas intervenciones públicas expresó su deseo de volver a Chile para rodar un nuevo largometraje.

En 2023 recibió el Premio Nacional de Artes y de la Representación Audiovisual de Chile, uno de los máximos reconocimientos culturales del país. El expresidente Gabriel Boric escribió en la red social X: «Se nos fue un gigante. Tuvimos la fortuna de reconocerlo en vida, con el Premio Nacional 2023».

Guzmán fundó además en 1996 el Festival Internacional de Documentales de Santiago (FIDOCS), que dirigió durante años y que sirvió de plataforma para la creación y difusión del documental chileno.

A lo largo de cinco décadas firmó más de 25 documentales y recibió una setentena de premios internacionales, entre ellos el Oso de Plata de Berlín, el Ojo de Oro de Cannes y el Goya a la mejor película iberoamericana. Mantenido siempre fiel a una mirada poética y a un compromiso político inquebrantable, Guzmán se negó hasta el final a que la historia de Chile cayera en el olvido.

Como él mismo dijo en una entrevista: «El documental siempre será ‘peligroso’, porque cuenta la verdad, porque no tiene miedo. Siempre será subversivo y marginal».

La web de Patricio Guzmán

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