En el homenaje del Ateneo a la resistencia de la República Española
Por Pedro López López*
Hay derrotas dignas y victorias indignas. Dicho de otra manera y por lo que nos toca esta tarde, no es perdedor el que pierde una batalla o una guerra, sino el que se rinde en su lucha.
Supongo que aquí todos o muchos recordamos la canción de Chicho Sánchez Ferlosio, Gallo Rojo/Gallo Negro.
El ganador con frecuencia puede quedar para la historia como un canalla, y la historia está llena de ellos. Frente a lo que vemos tantas veces en las películas de la factoría hollywoodense, en la guerra civil española se aprendió que no siempre vence el bueno o el que lleva la razón; con frecuencia, con mucha frecuencia, son los canallas los vencedores. Porque son más crueles y más traidores. En este saco están asesinos como Queipo de Llano o Franco, que juraron lealtad a la República, o Pinochet, al que Allende confió la defensa de la democracia.
Es conocida la falta de ayudas que tuvo la República para defenderse del golpe de estado fascista. Estados Unidos, el máximo constructor de relatos de la historia del siglo XX, ayudó al bando sublevado y posteriormente al mismo Franco. Así, la compañía Texaco surtió de combustible a los franquistas, y compañías como la Ford y la General Motors vendieron miles de vehículos (camiones, normalmente) al bando rebelde a la República, saltándose la política de neutralidad.

La resistencia de la República, a pesar de que las potencias de la época le dieron la espalda, fue heroica, muy por encima de la capacidad de resistencia al fascismo que hubo en Italia y Alemania. Y ello con el agravante de que a Franco le ayudaron los ejércitos de Hitler y Mussolini, además de los entre 60000 y 80000 soldados marroquíes que iban sembrando el terror por donde pasaban.
La memoria democrática en este país sigue siendo una asignatura pendiente, a pesar de las dos leyes que se han promulgado. La eficacia de las mismas, y de la última en particular, es bastante dudosa, como prueban los actos convocados para ayer mismo, 18 de julio. En la plaza de la Moncloa ensalzando el golpe de 1936 y con el inequívoco lema de “Álzate en la defensa de la Historia”, en la estela de otro lema de actualidad que dice “el que pueda hacer, que haga”. El acto homenajeó a los participantes en el golpe fascista, a pesar de que la Ley de Memoria Democrática de 2022 en su artículo 38, referente a Actos públicos contrarios a la memoria democrática, dice que:
«se considerarán actos contrarios a la memoria democrática la realización de actos efectuados en público que entrañen descrédito, menosprecio o humillación de las víctimas o de sus familiares, y supongan exaltación personal o colectiva, de la sublevación militar, de la Guerra o de la Dictadura, de sus dirigentes, participantes en el sistema represivo o de las organizaciones que sustentaron al régimen dictatorial. A tal efecto, si en la celebración de un acto público de esa naturaleza se advirtieran hechos que pudieran ser constitutivos de delito, las autoridades competentes pondrán los mismos en conocimiento del Ministerio Fiscal».
Bien, las autoridades pueden poner en conocimiento del Ministerio Fiscal esta convocatoria, el problema es que autoridades como el alcalde de Madrid o la presidenta de la esta comunidad simpatizan claramente con el fascismo español. El ministerio fiscal no sé si puede actuar de oficio, pero parece que se le cuelan demasiados actos fascistas contrarios a la ley y a la propia democracia.

Y el problema es lo que se nos viene encima en 2027 como no cambien muchísimo las cosas de aquí a entonces. Estamos viendo cómo la extrema derecha se va creciendo y trae consigo su menú habitual: amenazas de muerte y palizas a personas de izquierdas, especialmente periodistas, pero no solo; recortes de derechos para cuando alcancen el poder, amenazas a la libertad de expresión, intimidación de la policía a los manifestantes de izquierdas, frente a selfies concedidos con toda simpatía a los manifestantes de extrema derecha, etc.
El matonismo de los nostálgicos de Franco está creciendo alarmantemente. Por citar algún caso, el periodista Fonsi Loaiza ha sufrido una paliza anteayer, también el Gran Wyoming ha sufrido las caricias de estos matones, Antonio Maestre lleva tiempo siendo objeto de amenazas de muerte, Cristina Fallarás, Sarah Santaolalla, Danilo Albín, Ana Pardo de Vera y unos cuantos más llevan sufriendo el acoso de esta mafia. También los políticos han sido víctimas de agresiones e insultos desde Alberto Garzón a Pablo Iglesias, Rita Maestre, Irene Montero
Cuando se le preguntó a Bertrand Russell cómo comienza el fascismo respondió: «Primero fascinan a los tontos, luego amordazan a los inteligentes». ¿Seremos capaces de alterar el curso de lo que estamos viendo?

Hasta el 11 de septiembre de 2001 en esa fecha se recordaba el heroico final de Salvador Allende. Esa memoria quedó tapada por los atentados de las Torres Gemelas, no para los que simpatizamos con Allende pero sí para muchos millones de personas.
Pues bien, creo que el 18 de julio tenemos una buena alternativa para una conmemoración, ya que en 2009 las Naciones Unidas declararon esta fecha como Día Internacional de Nelson Mandela por ser la fecha de su nacimiento.
Como dijo Buenaventura Durruti, al fascismo no se le respeta, al fascismo se le combate.
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