Colombia: el pájaro fraude planea sobre la Casa de Nariño
Por Javier Sáenz Munilla*
Como ocurrió hace unas semanas en el Perú, en Colombia, 48 horas después, aun no tenemos presidente. Aunque así lo proclamen ya a viento y marea los medios masivos, con el fin de imponer el relato, el fascista mafioso Abelardo de la Espriella, no es, aun, el presidente de Colombia.
Como un pájaro de mal agüero, tal que un gallinazo, planea sobre la Casa de Nariño, el palacio presidencial. En Colombia, los pájaros, o chulavitas, aterrorizaron y sembraron de muertos horriblemente sacrificados en los años 50 y 60. Partidas armadas de conservadores mataron a placer; empalaron y dejaron desollados al sol hasta la muerte a miles de liberales; practicaron la corbata (sacarles la lengua por el cuello tras hacerles un corte) a miles, despedazaron a miles. Y sus sucesores, los paramilitares que antes de Uribe y con él ya legalizados, exterminaron a miles y miles, penetrando en pueblitos, aldeas y veredas con armas y motosierras. Por eso, Colombia mantiene hoy la respiración y aguanta el miedo ante la posible llegada a la presidencia de un pájaro mafioso, que ha prometido “destripar” a rojos, comunistas, guerrilleros en todo el país.

Quién es Abelardo de la Espriella
La pelea es entre una Colombia que defiende los Derechos Humanos y un defensor de paramilitares, abogado defensor de narcotraficantes, “abogado de estafadores a los cuales ha estafado. Representa el fascismo, pero el fascismo mafioso” (Iván Cepeda en la campaña de la segunda vuelta). Plutocracia y corrupción. Representa el regreso al pasado parapolítico, narcotraficante, mafioso, plutocrático y corrupto que vivió el país bajo los dos gobiernos de Álvaro Uribe, reforzado hoy por la extrema derecha internacional.
El triunfo de De la Espriella significaría un triunfo para los planes ultraderechistas que promueve Trump en toda Latinoamérica y que se ha apresurado ya a felicitarle aun sin que los resultados sean oficiales. Ha hecho cuanto ha podido para que De la Espriella ganara, como ya hizo en la Argentina de Milei, con su apoyo a Bukele en El Salvador, ahora apoyando la vuelta de Bolsonaro, la afinidad con Kast en Chile, o llevando a un ultraderechista a la Presidencia de Costa Rica. La caída de la izquierda en Colombia, con la salida de Petro y la aun no confirmada derrota-fraude a Iván Cepeda, presenta un panorama desolador.
Abelardo de la Espriella promete desencadenar una ofensiva militar contra la guerrilla en los primeros 90 días de su mandato, construir 10 mega cárceles estilo Bukele en todo el país. Es la vuelta a la política de seguridad de Álvaro Uribe, el de los cerca de 8.000 falsos positivos o las centenares de fosas comunes desperdigadas por Colombia. Cuenta con el apoyo masivo de un amplio porcentaje de los 400.000 militares en activo y el millón doscientos mil retirados y sus familiares.
Este ultraderechista, amante de los trajes Louis Vuitton, los cochazos y los jets privados, ha hecho su fortuna como abogado de causas polémicas y bien nutridas de dineros sucios. El Tigre, como se hace apodar, tiene también la ciudadanía de los Estados Unidos y tras presumir en el pasado de su ateísmo, se declara ferviente católico, predica ahora la defensa de la familia y lucha contra el aborto, la eutanasia y el matrimonio del mismo sexo. O sea, un pájaro de cuenta.

¿Y del fraude, qué?
Miles de delegados del Pacto Histórico, la coalición de Cepeda se han desplegado por toda Colombia desde el inicio de las votaciones, el domingo, y siguen al pie del cañón para seguir el recuento, pese a que en muchos lugares se les impide entrar en los locales, lo mismo les sucede a muchos abogados. Especialmente sucede esto en Medellín y en Bogotá; no digamos en los pequeños municipios donde los fraudes son muy descarados.
El sistema ha permitido cosas inverosímiles. Ya en la inscripción del candidato ultraderechista, para lo que es preciso un número de avales determinado, se comprobó que el 60% de las firmas eran falsas y aun así, fue aceptado.
El Pacto Histórico ha presentado 53.000 reclamaciones en 42.000 mesas. Y es lo que ahora se está recontando.
Son 250.000 los votos de diferencia entre De la Espriella y Cepeda y el Pacto intenta recuperarlos. Ya lo logró la campaña de Gustavo Petro, cuando ganó la presidencia tras reclamar y recuperar nada menos que medio millón de votos.
En las reclamaciones del departamento de Nariño, en unas horas, el Pacto ha recuperado 20.000 votos. Hay lugares con apenas 180 votantes, donde las actas dan más de mil votos a De la Espriella. Lugares donde se capturaron vehículos con papeletas ya marcadas para De la Espriella. Hay miles de votos comprados, práctica habitual, que ya son irrecuperables. Las manifestaciones contra el fraude se repiten en todo el país desde la noche del domingo.
Antes de la segunda vuelta, desde el 22 de junio, abogados de escrutinio de los jurados de votación han denunciado graves adulteraciones en las actas, el llamado formulario E-14.
Iván Cepeda, luchador por la paz
A diferencia del candidato ultraderechista, Iván Cepeda es un fogueado defensor de la paz y de los derechos humanos. Hijo del dirigente comunista Manuel Cepeda, uno de los más de 7.000 miembros de la Unión Patriótica asesinados por el narco-paramilitarismo, participó desde sus inicios en el movimiento por la paz y la defensa de las víctimas, como líder del Movice y fue uno de los propulsores de los Acuerdos de La Habana en los que se logró la entrega de armas de las FARC y su conversión en movimiento político. Está pues por la paz total, en la que Petro no ha alcanzado sus metas y que De la Espriella quiere convertir en Guerra Total. Está por los derechos sociales y las necesarias ayudas a una población aun mayoritaria en pobres recursos; lo que De la Espriella quiere anular.
En esta segunda vuelta, Cepeda ha logrado recuperar los 3 millones de votos que podía sumar a los logrados en la primera vuelta, pese a que ha hecho un campaña muy floja, poco competitiva y con apenas presencia en las redes sociales, en las que el millonario De la Espriella ha inyectado miles y miles de millones de pesos. Al caer en la cuenta, aunque algo tarde, Cepeda ha intentado rectificar en los últimos 15 días, dando mayor dinamismo y presencia a su candidatura y la de la su vicepresidenta Quilcué. Si eso hubiera sucedido desde el principio, el Pacto Histórico hubiera ganado la presidencia en la primera vuelta.
Iván Cepeda ha logrado en el resultado aun no oficial 12.708.712 votos, el 48,70%. De la Espriella, 12.959.542, el 49,66%. Apenas un 0,1%, 250.000 votos de diferencia. Aun no hay presidente y la partida aun no está perdida para Cepeda. Amanecerá y veremos.
* Periodista especializado en Internacional. Miembro del Colectivo editorial de LoQueSomos. @pepitorias
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