Mbappé, Mao y la viga en el ojo propio
Por Cristina Ridruejo*
Ahora que algunas personas se rasgan las vestiduras frente a la reacción de China tras los comentarios de Mbappé, que calificó de dictador a Mao Tse Tung, y se afirma con horror que en aquel país un comentario como ese se considera «delito», conviene recordar las cosas que pasan de vez en cuando aquí en el estado español, sin que esas mismas personas se rasguen tanto las vestiduras ni califiquen al sistema español de autoritario.
Conviene recordar que en nuestro código penal, entre otras perlas, figuran el delito de «injurias a la corona» y el de «ofensa a los sentimientos religiosos», y que la ley Mordaza, por su parte, permite arrestar a cualquiera casi por cualquier cosa, ambigüedad denunciada por informes de relatores de la ONU y por Amnistía Internacional.
Conviene recordar que la Audiencia Nacional condenó a la tuitera Casandra a un año de prisión por publicar chistes sobre Carrero Blanco del estilo «el primer astronauta español». Más tarde el Tribunal Supremo la absolvió, pero el aviso ya estaba difundido. Cuidado con lo que publicáis.
Conviene recordar que 13 agentes de la policía nacional entraron a las siete de la mañana a patadas en el domicilio de Roberto Mesa para detenerlo por haber escrito en Facebook: «Los Borbones a los tiburones».
Conviene recordar que la revista Mongolia acumula miles euros en multas y procesos judiciales por caricaturas y chistes denunciados por Abogados Cristianos.
Conviene recordar que Willy Toledo fue juzgado en Madrid por un tuit que decía: «Me cago en Dios».
Conviene recordar que Pablo Hasel lleva más de cinco años preso por sus letras contra los Borbones.
Son solo unos pocos ejemplos, hay muchos más aquí en la tierra de los derechos humanos.
Dicho esto, lo que China ha hecho es simplemente anunciar que corta el grifo de yuanes a un deportista a quien patrocina.
Me gustaría ver el día en que un deportista aquí en Europa, con publicidad financiada por Emiratos Árabes, sin ir más lejos, haga algún comentario sobre las sentencias a muerte que se ejecutan actualmente en ese país cortando la cabeza con sable en plaza pública. A ver qué pasa con la financiación.
O algún otro deportista comentando en entrevistas que Nike o Adidas fabrican sus prendas mediante explotación laboral en sus fábricas de Vietnam o Indonesia. A ver qué pasa con la financiación de Nike.
Pero hay que ver cómo es China…
* Miembro de la Asamblea de Redacción de LoQueSomos
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