El precio del conflicto: los países en desarrollo pagan la factura energética
Por Cecilia Remis*
El encarecimiento del petróleo y los fertilizantes amenaza con reducir cosechas, encarecer alimentos y desviar recursos de inversiones sociales críticas, según advierten dos informes de la ONU publicados este lunes.
La escalada militar en Oriente Medio está provocando una crisis energética cuyo impacto más severo no se limita a la región del conflicto, sino que se traslada a los campos, las mesas y las arcas de los países más pobres del mundo. Dos nuevos informes de agencias de las Naciones Unidas alertan de que el aumento del precio del petróleo está generando un efecto dominó que golpea con especial dureza a las naciones en desarrollo, comprometiendo su seguridad alimentaria y su capacidad de inversión en servicios básicos.
Según un estudio conjunto de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el encarecimiento de los combustibles eleva el costo de los fertilizantes, lo que reduce el rendimiento de las cosechas y deja a los hogares vulnerables expuestos a alimentos más caros y dietas menos nutritivas. El informe advierte que, si los altos precios de la energía registrados durante la primera mitad de 2026 se prolongan, la producción mundial de cereales podría caer un 0,9% para 2027. El impacto sería aún más severo en los países de bajos ingresos, donde las cosechas disminuirían un 1,7%.

“La producción agrícola y pesquera mundial podría aumentar un 13% de aquí a 2035, pero esa perspectiva depende de una relativa estabilidad en los mercados y puede verse gravemente erosionada por los conflictos, los shocks energéticos y la volatilidad en el precio de los fertilizantes”, señala el informe, que también calcula una probabilidad del 25% de que los ingresos agrícolas por trabajador en 2035 sean inferiores a los actuales si se repiten las perturbaciones de los últimos años.
Paralelamente, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) publicó otro informe en el que cuantifica el costo de contener esta crisis. Se estima que los subsidios a los combustibles fósiles podrían alcanzar este año la cifra récord de 1,1 billones de dólares, unos 410.000 millones más que en 2025. En un escenario más grave, con el petróleo a 110 dólares por barril, esta cifra podría escalar hasta 1,43 billones de dólares.
Para proteger a su población de la subida de precios, muchos gobiernos de ingresos bajos y medios han recurrido a subsidios, topes de precios y rebajas fiscales. Sin embargo, el administrador del PNUD, Alexander De Croo, alertó de que estas medidas, aunque alivian el golpe inmediato, reducen el margen para financiar servicios públicos esenciales. “El dinero que debería construir escuelas, hospitales y sistemas de energía limpia se está utilizando simplemente para mantener las economías a flote”, afirmó De Croo.
Esta presión se suma a una ya crítica carga de deuda. El informe del PNUD destaca que la economía en desarrollo mediana destinará este año el 9,53% de sus ingresos públicos al pago de intereses, el doble que hace una década y el nivel más alto en 25 años. Casi la mitad de los países más pobres se encuentran ya en situación de sobreendeudamiento o corren un alto riesgo de caer en ella, enfrentando así una doble amenaza: menos alimentos disponibles y menos recursos para proteger a su población de la crisis.
* Con información de Noticia ONU.
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