El fantasma del hambre se extiende por el mundo: la guerra en Oriente Medio amenaza con una crisis alimentaria histórica

El fantasma del hambre se extiende por el mundo: la guerra en Oriente Medio amenaza con una crisis alimentaria histórica

Imagen: La filas del hambre en Gaza, infancias asesinadas

Por Selodi Gasdan Adie*

El conflicto desatado el 28 de febrero, con los ataques a Irán y el posterior bloqueo del Estrecho de Ormuz, está provocando un efecto dominó en las cadenas de suministro globales. El Programa Mundial de Alimentos (PMA) advierte que hasta 45 millones de personas más podrían caer en inseguridad alimentaria aguda, llevando el hambre en el mundo a un nivel sin precedentes.

Lo que comenzó como una escalada bélica en Oriente Medio se está transformando rápidamente en una catástrofe humanitaria de dimensiones planetarias. Naciones Unidas ha lanzado una alerta máxima: el espectro del hambre, avivado por el conflicto, planea sobre decenas de millones de personas vulnerables en todo el mundo, llevando los índices de desnutrición a cotas nunca vistas.

Según un análisis presentado este martes por el Programa Mundial de Alimentos (PMA), la guerra desencadenada por los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero, y la consiguiente respuesta iraní que incluye el bloqueo del estratégico estrecho de Ormuz, está provocando la mayor perturbación en las operaciones de socorro desde la pandemia de COVID-19.

Estrecho de Ormuz

«Esto llevaría el nivel del hambre en el mundo a un récord histórico, y es una perspectiva terrible, realmente terrible», declaró a la prensa en Ginebra el director ejecutivo adjunto del PMA, Carl Skau. La agencia estima que, si el conflicto persiste y los precios del petróleo se mantienen altos, hasta 45 millones de personas adicionales podrían enfrentarse a una inseguridad alimentaria aguda antes de junio de 2026. Esta cifra se sumaría a los 318 millones que ya la padecen, la cifra más alta registrada hasta la fecha.

Un efecto dominó en las cadenas de suministro globales

El epicentro de la crisis se encuentra en el estrecho de Ormuz, paso vital por donde transita alrededor del 20% del petróleo mundial. Su bloqueo ha disparado los precios del combustible y está estrangulando las rutas de suministro de ayuda humanitaria. Las consecuencias se sienten a miles de kilómetros.

«Nuestras cadenas de suministro podrían muy bien estar al borde de la mayor perturbación desde la pandemia de COVID y la guerra en Ucrania en 2022», explicó Skau. Los costes de transporte del PMA ya han aumentado un 18%, encareciendo el envío de alimentos y la operación de miles de camiones que ahora circulan con combustible más caro. Esto, lamentó el alto cargo, «significa comprar menos alimentos o proporcionar menos dinero a los beneficiarios».

El impacto es doblemente perverso. Por un lado, retrasa y encarece la entrega de ayuda allí donde más se necesita. Por otro, incrementa el precio de los alimentos básicos en países dependientes de importaciones, haciendo que sean inalcanzables para millones de familias.

Una mujer prepara la comida para su familia en El Fasher, Darfur del Norte, donde la gente está atrapada debido a los combates. © UNICEF

El hambre no tiene fronteras: de África a Asia

El análisis del PMA detalla el devastador impacto regional que este efecto dominó podría tener en los próximos meses:
• África oriental y austral: sería la región más golpeada, con 17,7 millones de personas más en riesgo de inseguridad alimentaria aguda (un aumento del 17,7%).
• África occidental y central: 10,4 millones de personas adicionales podrían caer en el hambre más severa, un incremento del 21%.
• Asia: con 9,1 millones de personas más afectadas, la región vería un aumento del 24% en la inseguridad alimentaria.
• Oriente Medio y el Norte de África: 5,2 millones de personas más se sumarían a las listas del hambre (un 14% más).
• América del Sur y el Caribe: 2,2 millones de personas podrían ver agravada su situación alimentaria (un 16% más).

Ante este panorama, el PMA se ha visto ya forzado a tomar decisiones drásticas. Las raciones de alimentos para las poblaciones hambrientas en Sudán han tenido que ser reducidas, y en Afganistán, la agencia solo puede llegar a uno de cada cuatro niños que sufren desnutrición aguda.

La Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (UNOPS) recordó que todo esto ocurre en un mundo que ya enfrenta «el mayor número de conflictos violentos desde la Segunda Guerra Mundial». La guerra en Oriente Medio no es una crisis aislada, sino un detonante que amenaza con desencadenar una hambruna global, convirtiendo el fantasma del hambre en una realidad devastadora para millones de personas.

* Con información de Noticias ONU

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