50 años… La Copa del Generalísimo

50 años… La Copa del Generalísimo

Por Agencia LQS*

El festival Ex Abrupto de Moià comenzó su edición 2025 con una llamativa performance, por estética y ética: “La Copa del Generalísimo”, un partido de fútbol en el que el balón es una réplica hiperrealista de la cabeza del dictador genocida Francisco Franco. La acción artística se realizo en las antiguas trincheras republicanas de la Guerra Civil, en un ejercicio de memoria y denuncia contra el blanqueo del franquismo…

Una obra de Eugenio Merino e INDECLINE, proyecto realizado con la producción del festival Ex-Abrupto. De nuevo Eugenio Merino con esta obra expresa la fuerza y el poder de las expresiones artísticas para tratar la actualidad, al mismo tiempo que nos deja una herramienta alternativa de denuncia y transformación.

Un balón que demanda memoria histórica

En el 50 aniversario de la muerte de Franco, INDECLINE y Eugenio Merino proponen una acción en las trincheras del camino de Les Coves del Tol en Moiá. Las mismas trincheras, que en 1939 fueron escenario de la defensa de la República frente a los golpistas, vuelven a ser el campo de batalla de la lucha antifascista en un partido de fútbol en la que la cabeza de Franco es el balón.

Tras el estallido de la Guerra Civil en 1936 todas las competiciones deportivas quedaron suspendidas excepto el fútbol, que continuó celebrándose en la zona republicana. En 1940, el Torneo Nacional de Fútbol pasó a llamarse La Copa del Generalísimo en honor al dictador Francisco Franco. Durante su régimen, el fútbol se convirtió en un instrumento de control social y propaganda política, y sus victorias representaron la imagen de unificación y supremacía del régimen.

Este uso del deporte como herramienta de propaganda se hizo especialmente evidente en 1964, cuando la selección española se proclamó campeona de la Eurocopa frente a la Unión Soviética. Así, la victoria simbólica del franquismo sobre el comunismo quedó grabada en la memoria colectiva de los españoles.

Estos logros deportivos sirvieron para ocultar la violencia de la represión franquista: más de 114,000 cuerpos en cunetas y fosas comunes, 300 campos de concentración o el exilio forzoso.

“Jugar un partido de fútbol en las trincheras es destruir la inocencia del fútbol, su naturaleza de máquina amnésica para producir nación y reconciliación. Lo convierte en herramienta de memoria (…) Está bien devolver la guerra a las trincheras, aunque solo sea para recordar que las trincheras están ahí y se cavaron para eso: para que se matara la gente en la guerra. La guerra de Franco.
Ver rodar su cabeza frente a los parapetos es algo que cientos de miles de soldados republicanos habrían aplaudido a rabiar. Mucho más que una corrida, desde luego. O un partido de fútbol”.
Extracto del texto de Alfredo González Ruibal para la pieza

“La Copa del Generalísimo”, nos deja una reflexión colectiva, precisamente cuando nos hablan de 50 años de democracia, sobre la importancia de no caer en el olvido ante las barbaridades de nuestra reciente historia, una oportuna llamada de atención para las que vivieron la dictadura y la falsa transición, también para las nuevas generaciones en la necesidad de que conozcan el pasado real para no idealizar un presente en el que se banalice la dictadura.

* Eugenio Merino Estudio

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