Filmoteca abierta: «La Marsellesa» (1938)
Por LQSomos
Segunda entrega de nuestra nueva sección: «Filmoteca Abierta», un espacio donde pretendemos desempolvar joyas del séptimo arte, y en el que esperamos dejar una buena recomendación cada domingo… Por favor apaguen sus teléfonos móviles, acomódense a la butaca, iniciamos una sesión continua… La Revolución contada desde abajo (y con el corazón en la mano) Jean Renoir no hizo una película más. Hizo un manifiesto en movimiento.
En 1938, mientras Europa contenía la respiración ante el avance del fascismo, Renoir rodó La Marsellesa. Pero no la versión oficial, ni la de los grandes nombres grabados en mármol. Su cámara se fijó en los de a pie: los ciudadanos que caminaron desde Marsella hasta París, los que asaltaron las Tullerías, los que convirtieron una canción en un himno de resistencia universal.
¿Por qué esta película sigue golpeando 80 años después?
Porque Renoir entendió que la Revolución no es un hecho del pasado, sino una herida abierta. Y la trató como un noticiario de urgencia: sin estrellas rutilantes (ni Gabin, ni Chevalier), con un reparto que respira humanidad y una banda sonora donde la propia Marsellesa crece como un personaje más.
El rodaje fue un acto político: la CGT (sindicato comunista) impulsó suscripciones populares para financiarla, un intento de cine autogestionado que no acabó de cuajar, pero que dejó en la pantalla una textura de lucha verdadera, de pueblo en movimiento.
Lo más brillante: la emoción hecha himno
No es un film de grandes discursos, sino de gestos. El rey Luis XVI (interpretado por Pierre Renoir, hermano del director) es un hombre perdido, no un tirano de cartón. Los revolucionarios no son héroes sin mancha, sino gentes que caminan con polvo en los zapatos y una idea en la cabeza. Y cuando suena la canción, no es un adorno: es el latido de toda una época que se niega a morir.
¿Fracasó su mensaje? Quizá. La película no detuvo la Segunda Guerra Mundial, ni movilizó al Frente Popular como se esperaba. Pero alimentó la memoria de los resistentes, y su eco llegó hasta los últimos estertores del conflicto. Renoir nos recuerda que la libertad no es un museo, sino una carrera de fondo.
Desde Loquesomos, te invitamos a verla con esa mirada: no como un relicario histórico, sino como un espejo donde mirarnos mientras decidimos qué mundo queremos construir.
Fotografía: Jean-Paul Alphen, Jean Bourgoin, Alain Douarinou (B&W).
Música: Joseph Kosma, Henry Sauveplane. Año: 1938. Duración: 2 horas y 12 minutos.
Reparto: Pierre Renoir, Lise Delamare, Louis Jouvet, Léon Larive.
Producción: Sédif Productions y la CGT (Ciné-liberté).
⇒ Ver otros títulos en Filmoteca Abierta- Cine sin taquilla
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